Distracciones Soportables

Escrito por el 19-7-2012 en Confesiones Grotescas

¡Cuántas lustrosas ventajas apetecen asomarse al más mínimo asomo de oportunidad!

Tengo para mí que un surtido inventario de historias de contar me viene de los rincones más gratuitos de mi súbita realidad. Quién me iba a decir a mí, un tipo sedicente honrado, comedido, observador entregado de las prescripciones sociales, que la espera de un convaleciente amigo, tras de un puñado cualquiera de momentos intercambiables, me colocara aquí. Todo empezó pidiendo el objeto del delito, “¡Dos cañas por favor!”; nada de destacar, nada anómalo, salvo acaso, nada, un atisbo, ¡¿qué digo?!, un nimio escarceo de picardía abriéndose camino al interruptor sináptico de mi inteligencia motora. Nada, en suma, pero entonces, lo dije: “Con estos cinco pago yo”. Mi compañero dijo “sí”, y se guardo el billete. No pagamos, lo diré más claro, en ningún momento montante alguno llegó al bolsillo del rancio tendero. Él se levantó, omitió el trámite incómodo. ¿Podría yo soslayarlo? Mientras lo concebía me sorprendí recogiendo y proverbialmente “pirándome”. Sí, me fui sin pagar.

Error 88823

One Comment

  1. Es genial 🙂
    Recuerdo perfectamente cuándo y dónde escuché este escrito por primera vez…

    Curioso nombre, Error; mira si somos similares que el mío sería “48823”, porque nací el mismo día y mes que tú pero 4 años antes

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