Perdiendo la Virginidad

Escrito por el 22-12-2012 en Digresiones Insolentes

Perdiendo la virginidad (de raritos)

Pierdo con estas palabras mi virginidad en tan noble aventura que para mi esta Web supone. Es casi como los antiguos cafés de las generaciones del 98, o del 27, donde se reunían artistas que no pretendían serlo. Ahora, en el mundo 2.0 hay que recurrir a estas modernas herramientas, a las que yo digo ¡viva! Pues ya no hay que ser un bohemio con referencias para entrar en un café, sino tan solo una mente inquieta con ganas de escribir…

 

Tengo una percepción de la mente como una cómoda.

Esta llena de cajones donde guardamos las ideas. Todas. Desde las superficiales y triviales hasta los pilares que forman nuestra personalidad. Todo esta ahí y recurrimos a cada cajón según nuestras necesidades. Además, los hombres (los varones), tenemos la suerte de contar con un cajón vacío. El cajón de la nada al que podemos acudir siempre que queramos. No es una idea machista, pero las mujeres carecen de esa capacidad. Siempre están pensando algo. Siempre.

Eso, lógicamente, a veces es bueno y a veces es malo, como todo en la vida.

Pero, volviendo a los cajones en sí, hay un cajón enorme que todos tenemos. El cajón existencialista. Donde se guarda todo ese cúmulo de pensamientos que forman nuestras creencias sobre la vida. Sobre la religión, la espiritualidad, la razón de ser, la bondad y maldad de las cosas que forman este mundo. Es un cajón grande y pesado. Almacena cosas muy importantes, con las que uno se puede pasar mucho tiempo entretenido y debatiendo. Es un cajón que cuesta volver a cerrar. Pero también cuesta abrirlo… da pereza muchas veces.

De hecho, a veces deberíamos acudir al cajón existencialista, y como buenos hombres del S XXI acabamos en el cajón de la nada, y nos vamos al sofá a hacer zapping.

Últimamente, puede que debido a mi condición de hallarme en la distancia de mi antigua rutina y vida, he abierto el cajón existencialista más de la cuenta, planteándome todo tipo de “verdades absolutas” sobre la vida y el mas allá. Supongo que también motivado por el hecho de haber estado leyendo “caballo de troya” de J.J. Benítez, o de haber visto unas tres veces la película “the man from Earth” (muy recomendable).

 

 

La conclusión a la que he llegado, es que hay una cosa que me toca profundamente los huevos, y es la intolerancia de los extremistas.

Yo soy creyente. Una creencia bastante particular y sin nombre definido, formada con los años. Educación católica mezclado con juventud (muy) pagana en cuanto al religiosamente castigado hedonismo se refiere.

No es mi intención defender aquí y ahora a capa y espada qué creo y porqué. Tampoco es mi intención defender a los creyentes en general, aunque me considere parte de ese “grupo”. Pero me cabrea una religión que cada vez tiene más adeptos: el ateísmo. No porque no crean en ningún ente, ser o Dios (cada uno que crea –o no crea- lo que le salga del mismísimo rabo), sino por la suficiencia con la que plantean sus ideas.

Los debates que he tenido con algunos de ellos (muy íntimos amigos), me hacen sentir como alguien que me considera retrasado mental por pensar algo diferente a él. De hecho, tratan sus argumentos como si fueran una conclusión mucho más madura y reflexionada que la de los demás. Como si estuvieran en posesión de la verdad absoluta y los demás fuésemos unos ingenuos. O peor, que creemos en algo por miedo. Por miedo a no querer afrontar que no hay nada después de la muerte, o por miedo a no entenderlo. Vamos, casi como los reyes magos.

Y lo peor es que lo afirman con “total seguridad” ¿Se puede ser más nazi? “Yo sé que es lo que va a pasar: nada” TOCATE LOS COJONES. Es decir, yo tengo mis ideas. Fuertes convicciones que trato de analizar con ojo crítico cada día, en las circunstancias que forman mi vida. Buscando la verdad, y tratando de ser buena persona, y aprender cuanto más, mejor. Pero jamás se me ocurrirá decir que estoy 100% seguro de lo que creo.

A día de hoy, estoy seguro de que creo lo que creo, pero como dijo Sócrates “solo sé que no se nada”. Y quien diga que está en posesión de la verdad, como todos los ateos new age, me parece de ser un arrogante gilipollesco soez y vomitivo.

Señores, me parece genial que ustedes crean cualquier cosa. Como si creen que nos ha parido una manada de marcianos, eso me la trae al pairo. Pero deberíamos estar en la edad de la tolerancia y la conversación. Tratar de comprendernos los unos a los otros en pos de una sociedad mejor. Y lo que ese tipo de pensamiento representa ha sido la excusa de todos los tiranos de la historia.

Hay que ser humilde en todas las facetas de la vida. La humildad en actos y pensamientos nos hará mejores personas, porque con humildad es mucho más fácil encontrar atisbos de verdad, y como dijo un tipo muy muy sabio, la verdad nos hará libres.

 

Donde Núñez encontró Balboas

 

2 Comments

  1. Imagino que los ateos infravaloran a las personas mas creyentes por sentirse mas libres y auto suficientes , dado que no necesitan apoyarse en figuras abstractas de dudoso realismo existencial para compartir sus méritos y culpabilidades. Aunque respeto y admiro los efectos de tales creencias para quien las encuentra… YO, NO BUSCO.

  2. Me parece muy bien, pero verás que mi intención no era debatir cual es la verdad. Sino criticar al intransigente que se cree en posesión de ella, y su idea de que el creyente por definición no busca el análisis de la razón.
    Yo no creo por compartir méritos y culpabilidades. Eso es el pensamiento que me molesta, el creer que los ateos analizan y los creyentes son débiles. Para mi eso es debido a la falta de comunicación entre ambas posturas.
    En mi caso, creer (hasta hoy) es una consecuencia de mi búsqueda del porque de las cosas, no una razón para no llevarla a cabo. Y como yo, muchos.
    Si no buscas… eso ya es otra cosa… seré que yo soy mas inquieto y no puedo con el inmovilismo… me gusta intentar saber mas, saber donde estoy y que me rodea! 😉

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