No es país para Justos

Escrito por el 10-9-2012 en Episodios Nacionales

Andábame yo en mis quehaceres rutinarios
cuando surgido de la sombre un veloz corcel,
integrante del glorioso cuerpo nacional,
en uso de toda su amplia sabiduría, decidió,
que las ataduras materiales que el atasco de turno ofrecía,
no estaban echas para su peculiar singladura.
Mas sin mediar palabra y lleno de furia,
arremetió contra mi, incosciente yo de lo que acontecía
mientras mi moto conducía….
Abolladuras, gritos y maldiciones después,
observaría volar junto a mi el tapacubos de la policía…
Ahí fué cuando entendí que esta batalla vencía
y yo con resignación al suelo me caía!….
Cuando con sorpresa y estupefacción por el suelo me retorcía,
desde el coche oí gritar: “Por qué cuidado no tendrías !!”
……… Resultado de la contienda: fractura del metacarpiano del 4º dedo, 8 semanas…..
y la firme resolución de que nunca más a un coche retaría.
Pues cuidado hay que tener, y más si es policía.

 

Me hallo en un cruce de caminos…

Me ha llegado la triste realidad que este país atesora y de vez en cuando escupe indiscriminadamente contra sus ciudadanos de manera obscena e intrusiva.

Impía y alevosa situación, se presenta ante mí, que me ha supuesto un revulsivo moral y una apertura mental a una realidad a la que no estaba preparado o no quería admitir como posible.
Fui criado y educado en ciertos valores que propugnan el respeto a una moralidad mas alta que yo mismo o que cualquiera. En mi hasta ahora antaña realidad, lo mas importante en el devenir diario era salvaguardar la integridad de uno mismo y de los demás.

Vale tan poco pero cuesta tanto !

Siempre abogé por hacer uso de usos y costumbres para conmigo y con los mios que no alterasen, ni soliviantasen ese último centímetro de nosotros que es cuanto realmente tenemos. Ardua tarea se vislumbra siquiera prentender salvaguardar ese valor como razón última de lo social. Tan simple es el concepto que no debería ser tan dificil prenteder ser un justo en este mundo amoral y extraviado.

Día tras día, nos aleccionan por todos los medios, de la nueva realidad que hemos alcanzado y cuyas reacciones sufrimos indeleblemente en forma de recortes sociales, económicos y vitales. Nos auguran que si ofrendamos nuestro status civilizatorio a una causa mayor, la salvación está cercana y será recompensada. Así llevan casi un lustro. Con prerogativas y ademanes vacuos que no hacen sino incendiar y frustar a cualquiera que quiera ver. A cualquiera que quiera oir.

Nos hacen creer que nuestros problemas mas recientes derivan de una coyuntura economica temporal y subsanable. Que toca apretarse el cinturón y aguantar el aliento mientras hacemos este último esfuerzo por el bien común. Que la meta está proxima y será legendaria.

A mi toda esa retórica me suena a un discurso usado. Si antes eran otros los que lo propugnaban y leían, de índoles más espirituales (al menos exteriormente) ahora son otros estamentos los que se han apropiado de la misma palabra para su beneficio propio.

Raya lo absurdo que pretendan hacernos creer que sus tejemanejes son en nuestro directo beneficio. Mas yo quise creer en algún momento que quizás estaría bien dejarles hacer y ver si eran capaces de solucionarlo.

Pero,

mi invectiva actual, y el motivo por el que me expreso en éstas lineas, surge en el momento exacto en que encuentro que nuestra realidad no está condicionada por ninguna crisis a nivel económico o estructural. La economía gana y pierde. Es ley fundamental su devenir pendular. Crece, se enriquece, produce, y cuando el mercado se agota se reajusta.

Teoría económica simplificada a nadie se le escapa que la época de reajuste siempre es dolorosa y llena de peligros. Pero ésta siempre es temporal. Todo vuelve tarde o temprano a reiniciar el ciclo. Saldremos de ésta seguro! Por mas que cierta clase dirigente se empeñe en dar palos de ciego en cualquier dirección para apuntarse el tanto o quizás enriquecerse por el camino, porque no? Esto es capitalismo y todos entramos en el juego, nos guste aceptarlo o no.

Pero lo que verdaderamente me toca el orgullo y la moral es haberme dado cuenta de la regresión de valores que estimo intocables para una sociedad funcional.

Hoy en día nos hemos instalado en el todo vale conceptual. Nadie trata de salvaguardar su integridad a costa de su interés.

Ni siquiera un estamento al que juzgo necesario para el desarrollo democrático como es el cuerpo de Seguridad Nacional o Policía. A este aparato se le han de presuponer ciertos valores intachables e innegociables. Han de estar ahí como arbitros de la sociedad.

En mi, de momento, corta pero intensa experiencia vital no hayo ni una sóla situación de todas las veces que he tenido que interactuar con organismos estatales, estamentos jurídicos, personal estatal o demás en los que haya salido plenamente o siquiera algo satisfecho de esa interacción.

Ademanes, desprecios, insultos e incluso represalias es todo lo que he encontrado.

Y ya estoy harto.

 

 

Harto de que una persona corriente como yo, que cumple con sus deberes como ciudadano (salvo algunas transgresiones pasadas, ya sólo en el recuerdo) que siempre ha tratado de ser en la medida de sus posibilidades como ser humano, sincero y justo con todas las personas con las que ha interactuado, se vea sumido en una situación a todas luces injusta e incluso esperpéntica.

Que una pareja de salvaguardores de la patria decida una buena mañana de invierno que las ataduras del resto de los mortales no van consigo y haga uso de la autoridad que nosotros mismos les concedemos, para pasar por encima, conceptual y literalmente, de un modesto trabajador que acude a su puesto como todos los días no debería salir de la mera anécdota.
Es un accidente y son cosas que pasan.

Ahora bien, cuando encima acusan directamente a ese modesto trabajador de haber sido él quien con alevosía e inconsciencia ha sido el directamente implicado y causante de tal atropello (una vez más conceptual y literalmente) y no sólo no van a pedir perdón sino que encima quieren o mejor dicho, exigen, que sea ese autónomo el que pague todos los desperfectos y se vaya a casa con la cabeza agachada y lleno de verguenza.

Pues no !

Que a todas luces, y a quien quiera preguntar responderé gustoso, se sabe que dicho accidente fue causado por su torpeza y negligencia y que el mayor damnificado ha sido uno mismo. Tanto física, con lesiones permanentes, como moralmente….

Podrán esgrimir en mi cara todas las amenazas de las que sean capaces o incluso recurrir al chantaje de manera subrepticia. Pero por mi parte yo ya estoy harto.
Siempre, siguiendo mi moralidad arriba mencionada, hice saber de mi parte de culpa en tal accidente, más sólo busqué desde un principio una solución equitativa para ámbos. Yo hice mal y tu también. A partir de aqui amigos. Sin embargo, valiendose de su mayor conocimiento de las realidades internas de la burocracía han sido capaces de, sin ningun miramiento, colocarme a mí en el frente de toda acción que causó la malograda reacción de una mañana de Enero…

Dicen que la justicia es ciega…. será verdad… porque a mí no me ha visto.

Cuando te encuentras en esta situación, en la que ves a tu alrededor que todo lo que engloba cualquier organismo u estamento social más allá de la gente normal de a pié, ha perdido cualquier tipo de moralidad. Que ya no se vela por valores como la justicia, igualdad y fraternidad. Que han creado un mundo despiadado en el que se mastican unos a otros.

Que no les importa usar todo cuanto esté en su mano para no perder ni un céntimo. Que entierran su razón de ser y existir a cada paso que dan. Que se han convertido en su imagen reflejada en el espejo….

Podrán focalizarlo todo a lo monetario, mas yo considero que su crisis es ética. Estan jodidos y lo saben.

 

 

Yo por mi parte, quedo totalmente desencantado de esta realidad.

Me ha llevado tiempo darme cuenta. He intentado incluso por todos los medios a mi alcance alterar esa realidad por no querer ver lo que está pasando.

Supuse que si seguía un criterio de esfuerzo y trabajo, y todos los demás hacían su parte, ésto estaba hecho. Que pronto todo ésto quedaría en el recuerdo y nos haría mas valiosos y mejores como personas. Que nos haría disfrutar más de lo que en realidad tenemos.

Esforzarme y trabajar. Incluso dar trabajo a otras personas. Esa a sido mi política personal (intrínsecamente ligado lo personal a lo laboral considero) desde que me inicié en el mundo del autónomo hace ya casi dos años. Siempre siendo honesto y justo con la gente. A veces lo he conseguido, otras tantas no. Pero siempre he dado la cara y nunca he tratado de acusar a nadie.

Ingenuo de mí llegué a pensar que el mundo funcionaba así.
No supe verlo en su momento, mas ya lo intuía aunque nunca lo experimenté hasta ahora.

Si ésta es la sociedad que queremos, donde los jovenes mejor preparados han de emigrar a otras fronteras, donde no hacen más que explotar a los trabajadores, donde las condiciones para abrir un negocio propio son cada vez más turbias y denigrantes, donde se exime de responsabilidad a la élite económica de éste país de cualquier acto de tropelía injustificado, donde se priva a los mas necesitados de acceso a necesidades básicas, donde se hace uso de nuestro dinero donde quieren y no donde se necesita, donde impiden cualquier manifestación de desagrado con la clase política, donde se deshaucia, se exprime, se vapulea y se ningunea… si es ésto lo que queremos… yo reniego.

Reniego de cualquier esfuerzo extra que me exijan.

Reniego de tratar con justicia mis interacciones con el estado.

Reniego concederles ni un mínimo margen. Ellos no me lo dan yo a ellos tampoco.

Reniego de todo tipo de organismo estatal ni judicial, ni legislativo, ni ejecutivo. No me representan ni yo les represento a ellos.

Reniego de todos ellos !

 

Una lástima…

Puesto que admiro profundamente esta tierra castiza y agreste, que tantos disgustos nos da pero a la que mucho debemos. Ondearía gustoso al viento su naturaleza festiva y bonachona, pero también sufridora y leal.

Nada me haría sentir más completo.

 

 

2 Comments

  1. Participo del espíritu y a profundizar la solemne intención del texto me ha ayudado sobremanera dejarme imprimir del beso de tu prosa épica, que combinada con los accesos de humor, crea un contraste muy sugestivo; ¡seguiré de cerca tus publicaciones!

  2. Halagado me encuentro por tus sinceras lisonjas y agasajos.
    Más aún, estimando tu prosa y pluma como la más noble e ilustre senda que uno pueda pretender siquiera vislumbrar, no ya recorrer.

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