La Distancia Cognoscitiva

Escrito por el 31-7-2012 en Literatura de Combate

Historia de la escritura 5.

Seréis como dioses…
La Serpiente

No nos engañemos, caminar hacia nuestras formas escriturales exigió rendir nuevos sacrificios a los pies del pedestal de la abstracción. Algo que caracterizaba a las culturas del ideograma era su bajo rendimiento especulativo, esto es, su inmediatez ideativa. Las ideas sobrevenían tan de pronto que no quedaba apenas momento para el espíritu dubitativo; es más, no había lugar ninguno a dudar, ni al silencio, ni a la maraña, ni probablemente a la oscuridad. Era, como sabemos, cándida y luminosa. Abordaba las ideas de frente, a bocajarro; de ahí que el cambio sea de decir “salto al distanciamiento cognoscitivo”:

En un momento difícil de determinar debió vivirse una deriva a la introspección, al alejarse de la nitidez de las formas simbólicas puras, hacia un espacio interior que permitiera difuminar tanto rigor ideacional. El hombre se alejó de las ideas para poder conocerlas mejor, así como quien sube sobre un árbol para comprender con distancia la naturaleza espacial del bosque. Este tomar distancia redundó en ensimismamiento, en abstracción, e intelectualidad.

Pero, ¿cómo? El simbolismo amenazaba no poder contener la realidad tan omnicomprensivamente cuanto hubiera querido; su cobertura, estrictamente mítica, es decir, objetiva de la realidad, malamente podía dar razón del reciente reclamo y audaz virtualidad del mundo interior, egocéntrico y yoico que se abría paso en la conciencia del moderno intelectual urbanita. Éste no apetecía perfiles claros a sus representaciones; antojaba le fueran impuestas la transgresión, relatividad, y obnubilación, que él mismo sentía constituir lo más propio de su vida psíquica.

La distancia cognoscitiva es el motivo de la transformación de la escritura por razón de su insolvencia para satisfacer las inquietudes de un usuario caligráfico e intelectualista, en un ennegrecimiento del horizonte de la verdad.

A veces se me ocurre que yo mismo, cuando distante, no hiciera otra cosa que oscurecerme, y al punto sólo quisiera retenerme de dar un salto cualquiera que me alejara un sólo matiz de espacio de entrever la verdad, por torpe e ingenua que la sintiera…

Niño Burbuja

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