¿Estás Sola esta Noche?

Escrito por el 19-6-2011 en Periodismo de Provocación

 

YO LO VEO ASÍ

 

  Dejé el coche en el parking y dirigí mis pasos a la entrada obligada del centro comercial.

Dentro de la gran superficie hay un paseo central lo suficientemente espacioso como para que a uno y otro lado haya muchas tiendas con atractivos escaparates.

   Esta vez no llevaba mucha prisa y pude fijarme en cada una de las tiendas. De pronto, noté un “pellizquito” de alegría. Era una tienda de arte.Un local muy grande y sobre todo, con el techo muy alto. Estaba casi toda la pared llena de cuadros. Yo llevaba bastante tiempo queriendo tener un cuadro que me recordara la estética de los años cincuenta. Siempre me pareció muy estilosa y muy elegante. Además, estaba apoyada por la gran industria del cine que derramaba amor y lujo aunque hubiera muchas carencias. Pero se había acabado la segunda guerra mundial y la ilusión lo invadía todo.

   Entré para ver de cerca un cuadro que, desde fuera, me había parecido ideal. Una vez dentro, me acerqué al cuadro para verlo con detalle. Me gustaba, era lo que yo quería.

Me gustaba de verdad.

  Enseguida  se acercó una chica muy joven para atenderme y como vio mi interés en el cuadro, me preguntó…

-¿Le gusta?

– Si, sí me gusta

– Un momento, por favor……  ¡mamá, ven un momento!  Es mi madre, ¿sabe?

– Ah, sí, de acuerdo, gracias

Tras apartar de forma suave una cortina del fondo del local, apareció una señora preciosa, andando con una cadencia natural, de una edad…no sé, (cualquier edad que la ponga es una grosería). Era la viva estampa de Kim Novak en  “Vértigo”. ¿Os acordais?

Yo había decidido comprar el cuadro, me encantó, pero después de ver a la señora, me quedé un poco aturdido. Pienso que ella me lo notó, pero me pareció que no era nueva esa situación para ella. A mí me gustó mucho el cuadro, pero después de estar al lado de ella, comprendí que, hasta dentro de la belleza, hay categorías.

Me explicó los detalles artísticos del cuadro y su autor. No tenía ganas de marcharme porque, además, su voz sonaba a artista de doblaje. Mientras ella me explicaba las excelencias del cuadro, yo pensaba que tenía que hacer algo,  aunque solo fuera para estar más tiempo a su lado.

-Mamá, ¿pongo tu música?  Dijo la hija mientras leía una revista.

-Como quieras, hija. Si, pon música. Pero, a ver qué pones.

Mientras hacía ademán de cortar papel para envolver yo tenía que decir algo, pero no sabía qué. En ese momento comenzó a sonar Elvis Presley con una canción  que a mí siempre me entusiasmó, “are you lonesone tonight”, estás sola esta noche.

Me salvó la música. Me animé y le dije que Elvis era uno de mis favoritos y que esa canción era de lo mejor de su repertorio. Por fin, le eché valor y  con mucho miedo y con unas ganas enormes de conseguir el sí, le dije: podíamos tomar un café ahí enfrente para celebrarlo, ¿no?

Con bastante seguridad y naturalidad se dio cuenta que me gustaba estar a su lado y la curiosidad ayudó para decirme…para celebrar ¿el qué?

-Pues para celebrar la compra del cuadro o la música de Elvis Presley. Como noté que ella empezaba a abusar de su “poder”, me armé de valor y echando el resto le dije:

Y sobre todo, para festejar el haberla conocido. ¡Le parece poco?

Yo creo que empezaba a estar a gusto tomando café conmigo, pero, no por estar conmigo sino porque estaba más entretenida que en la tienda.

Hablamos de arte, de la pintura, de la música, del cine, sobre todo, de cine. Teníamos en común muchas opiniones sobre las grandes películas en blanco y negro, los grandes directores, las grandes producciones, las grandes escuelas…

Recordamos escenas de películas que pasaron a la historia porque, sencillamente, no se puede hacer mejor.

Yo estaba ya contento, a gusto y ella…, bueno, ella, no estaba a disgusto.

Me contó que había enviudado hacía siete años y que ya había vuelto a una cierta normalidad laboral. Su hija y ella se atrevían con el negocio y el único problema que no tenían solucionado es el porvenir de la tienda. Sobre todo, por la amenaza de tener que cerrar un día

Cuando me dijo su nombre, Natalia, recordamos una de las primeras canciones de Julio Iglesias. Sus padres eligieron ese nombre porque entonces estaba de moda el cantante y echaron a suertes el nombre entre tres mujeres con nombre de sus canciones, Manuela, Gwendolyne y Natalie.

La charla se fue animando y nos dimos cuenta y así nos lo confesamos, que los dos teníamos muchas ganas de conversar y que por diversas circunstancias a los dos se nos rompió el amor. Por lo visto, …las cosas más hermosas duran poco,….jamás tuvo una flor dos primaveras.

En este momento se acercó su hija….mamá, que hay un cliente….

-Sí, hija, vamos.

Entramos en la tienda, mi cuadro estaba ya envuelto y nos despedimos con mucho cariño.

-Bueno, pues ya sabes donde estamos

-Muchas gracias. Claro que vendré a veros

Naturalmente, en el viaje de vuelta no hice más que pensar en esa charla con Natalia.    

 En el siglo de las comunicaciones, ¡cuántos prejuicios para comunicarnos!

Durante un trimestre estuve recordando a Natalia y oyendo a Elvis Presley.

Naturalmente, el cuadro está colocado en el mejor  lugar de la casa.

Un día me propuse volver y me levanté con una gran ilusión. Estaba deseando hablar con ella. Ni siquiera me llevé su teléfono ni ella se quedó con el mío. ¡Cuánta torpeza!

Llegué al Centro Comercial, dejé el coche en el parking y entré con muchos deseos y con mucho miedo, no sé, pero con miedo. De repente veo que la tienda no está. En su lugar hay una tintorería. Me quedo quieto y me digo a mí mismo: espérate, serénate….

Miro y miro y no hay duda. Entonces pregunto en las tiendas de al lado y no me dan respuesta, hasta que alguien me habla de una señora del servicio de limpieza que puede saber algo.

Efectivamente, la señora de la limpieza, ante mi insistencia me dio la dirección de Natalia. Es curioso. Me dio la impresión de que esperaba que fuera alguien a preguntar por ella. Y me dijo: dígale a Natalia que me acuerdo mucho de ella y usted, con toda seguridad, no tenga miedo, déle un beso de amor. Yo sé cómo se llama usted…..

Carlos V.                                                                                    15-06-11  

2 Comments

  1. ¡Noooooooo! Yo quiero saber qué ha sido de Natalia. Espero una segunda parte, eh? Esto no se hace con los lectores

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *