Carta Abierta a Concha Velasco

Escrito por el 30-1-2013 en Periodismo de Provocación

 

 

  Querida y admirada Concha. Acabo de enterarme por distintos medios de comunicación de que has sido premiada este año con el GOYA HONORÍFICO. Pues…¡qué bien!. Me he llevado una gran alegría, de verdad. Aunque también es verdad que se me ha escapado para dentro un…¡ya era hora!. Es cierto. Pero no importa. Sé que te has alegrado muchísimo. Lo mismo que tus  hijos,  ¿a que sí?. Y hasta habrá habido unanimidad en el mundo del cine, el teatro, la radio  y  la televisión. Porque, Concha, no te has echado para atrás nunca, te has atrevido con todo. Enhorabuena. Lo dicho, me alegro por ese  GOYA  tan merecido y  celébralo  con tus hijos y con toda la familia que tanto te quiere. Yo también lo he celebrado y te aseguro que esta vez sí que  estaré atento a la hora de la entrega de premios. ¡Faltaría más!

  Bueno  y  a todo esto….¿quién soy yo?  ¡y…qué más da! Eso no importa ahora. Pues…. soy uno de esos tantos admiradores que han valorado tu ejecutoria artística y personal. Solamente eso y nada más y nada menos que eso. Aunque mi apellido sea el mismo que el tuyo, no parece existir ningún vínculo familiar ni parentesco alguno. Es pura coincidencia. Tan solo existe la admiración por una vida como la tuya, dedicada al mundo de la interpretación  y  del espectáculo. Sin embargo, tengo que decir que han existido  otras coincidencias a lo largo del tiempo. Por ejemplo, recuerdo ahora que, teniendo tú ya una  emergente fama de artista, me vienen a la memoria  unas imágenes  de “Conchita Velasco” paseando en bicicleta  por las calles de la urbanización de un pueblo de la sierra madrileña donde tu familia más cercana tenía residencia para los fines de semana y vacaciones. Alguna partida de mus y de dominó pude jugar  junto a ellos, es cierto, pero nada más.

  Pasaron unos años y volvió a darse otra coincidencia. Yo ejercía mi profesión dando clases en un colegio. Y un buen  día me sentí muy afortunado al darme cuenta  que tus hijos eran  alumnos míos. Para los niños y adolescentes, los años de  colegio son   inolvidables. Y para padres y profesores, una etapa para recordar con algo de nostalgia. Sobre todo cuando el Colegio es una excelente institución, como es este caso. Por cierto, siempre que te preguntaron por la marcha de tus hijos  en el Colegio, siempre tuviste la elegancia y delicadeza justas para agradecer y valorar el trato recibido por los responsables de la Institución.  A eso se le llama tener estilo y clase. Muchas gracias en nombre propio y del Colegio.

  Pasada esa etapa y entrando ya en este siglo, he procurado seguir tu carrera profesional y tu vida familiar. Alguna de las veces que he ido a verte, me he permitido acercarme a saludarte y me has recibido con la  naturalidad y el buen gusto que solo tienen las personas con estrella.   Pero yo, en este momento que eres premiada y reconocida nada menos que con un GOYA, quiero sobre todo resaltar dos cualidades que te distinguen. tu versatilidad y tu entrega. Versatilidad porque nos has demostrado a todos que tu concepción de ” artista” no tiene que ser necesariamente cerrada. Y tu entrega…, una pura expresión de tu sentido del trabajo.   ¡Con qué ilusión has iniciado todos tus proyectos!  ¡Con qué coraje y ganas has afrontado tus continuos retos! ¡Cuánta devoción al trabajo!. No creo que te imagine nadie rechazando proyectos ni poniendo mala cara a ofertas dignas de tu prestigio.  En tu semblante y  por tu trayectoria parece que tienes en el frontispicio de tu alma  este  axioma: “Yo soy artista y  lo que quiero es hacer cosas y hacerlas bien”.  Porque tú estás convencida de que a este mundo hemos venido a hacer algo, ¿verdad que sí? Después,  si Hacienda se ocupa de darnos disgustos,  de poner a prueba nuestro estómago y aumentar nuestro estrés, pues que siga cumpliendo con  su obligación . Tú has nacido artista y trabajadora. Otros han nacido para ser ministros de hacienda. ¡Qué se le va a hacer!

  Por las redes sociales sé de tus hijos y me  parece muy bien su manera de afrontar el hecho de ser hijos de famosos. En momentos cruciales han sabido estar donde debían estar, queriendo a su padre y a su madre, como siempre lo han hecho. Y tú, dando un gran  ejemplo de entereza, comprensión y  derramando  mucho  cariño a tu alrededor. Y como diría MECANO “y lo que opinen los demás está de más..” Parafraseando a JULIO IGLESIAS,  “…por eso y por mucho más…,”  gracias, muchas gracias por ser  como eres, por tu trabajo, tu dedicación, tus ganas de agradar  y sobre todo por ser siempre tan “artista”. ¡Ah!  Y que te haga alguien las cuentas con las empresas y con Hacienda porque, para una artista como tú,  dedicar su tiempo  a cuadrar  las cuentas, es una grosería. Hay que reconocerlo.

 

 

 

 

Carlos Velasco

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