Las tertulias deportivas (II)

Escrito por el 21-7-2012 en La vida Sigue Igual, Periodismo de Provocación

YO LO VEO ASÍ

Después de analizar hace unos días el formato y el desarrollo real, la escenografía, digamos, de “las tertulias deportivas”, paso ahora a reflexionar sobre los contenidos que son tratados con más frecuencia y con más vehemencia.

Naturalmente, la actualidad impone su ley, faltaría más, pero, salvo en escasas excepciones, siempre se acaba hablando y discutiendo de lo mismo, o sea, la rivalidad Madrid-Barça o la lucha Ronaldo-Messi. Da la impresión de que los demás jugadores que acompañan a la figura son solo figurantes, que no aparecen ni en el reparto ni en los títulos de crédito. No cuentan ni siquiera como los gregarios en ciclismo.

Hay dos factores que determinan la injusticia y la inutilidad de de estas comparaciones.  Son: a), la época y b), deporte de actuación individual o de equipo.

Las épocas cambian los terrenos de juego, las pistas, los métodos de entrenamiento, los materiales  específicos de cada deporte, la medicina deportiva, los cambios de algunos reglamentos, el mayor o menor rigor arbitral en la persecución del juego duro…etc…., son diferencias que impiden la comparación. Por lo menos, yo lo veo así.

El otro concepto que impide ser justos y honestos a la hora de comparar deportistas es hacerlo con jugadores de distintos  equipos. En los deportes de práctica individualista no es difícil establecer una clasificación de méritos. Los éxitos y los triunfos avalan el  currículum de cada uno. Pero en los deportes de equipo es muy complicado establecer comparaciones. Y aquí lo hacemos con una frivolidad pasmosa. ¡Qué más da!. No es  nada nuevo. Pasa ahora y ha pasado siempre en todo tipo de actividades de la vida.

En su día, las “folclóricas” lo resolvieron con su peculiar gracejo. Para no ofender a nadie y para que nadie se sintiera postergada, acuñaron su conocida frase, no exenta de gracia…”es la mejor en lo suyo”.

Hay infinidad de matices que invalidan una comparación mínimamente seria entre los jugadores de uno u otro equipo. Sólo tiene explicación si se quiere hacer daño a alguien o si pretendemos alimentar el morbo. Por aquello de la audiencia, claro. Ahora bien, esto habría que demostrarlo. ¿O es que la medición de la audiencia es un dogma que hay que creer a la fuerza? Eso es un pretexto y una quimera. Pura entelequia.

Al eterno debate Messí-Ronaldo se suman ahora  Xavi, Iniesta, y Casillas. Juzgar quién es el mejor en un equipo-asociación es dificilísimo. ¿Alguien se ha imaginado cuales serían los números de estos excelentes jugadores en equipos que tienen que luchar para evitar el descenso? ¿Es que los compañeros de equipo de estos aspirantes a “balón de oro” no son nadie? ¿Me quieren decir qué payasada es esa de que tal equipo lo integran fulanito y diez más?.

Las diferencias de calidad, que las hay, ya están reflejadas y aceptadas en sus contratos. Los máximos goleadores tienen su trofeo. Eso es objetivo. Pero no significa que sea el mejor del equipo. Puede ser el más egoísta. La rivalidad Messí-Ronaldo en los medios llega al hastío. El “culto a la personalidad”, o mejor, el fomento del personalismo, del individualismo, del mejor de todos, es injusto  siempre y no conduce a nada positivo.

De cara a la consecución del “Balón de oro”, la lucha mediática va a ocupar horas y horas de emisión. Pero que nadie espere rigor o coherencia más allá de la pura anécdota. Los premios no tienen más importancia que dar a conocer, promocionar o ser un pretexto para mantener viva la pasión que rodea el espectáculo. Dentro del equipo de fútbol, solo el portero puede considerarse más individualista, más fácil de valorar, aunque siempre integrado en el equipo. Lo demás es…un juego más.

Carlos Velasco

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