Las tertulias deportivas (y III)

Escrito por el 30-7-2012 en La vida Sigue Igual, Periodismo de Provocación

YO LO VEO ASÍ

 

Esbozadas algunas de las características de estas tertulias radiofónicas y televisivas en los capítulos anteriores, no quiero terminar sin someter a juicio de los lectores el que yo creo que es problema de más calado. El apasionamiento, el forofismo y la sinrazón.

Aunque podemos hacerlo extensivo a otros deportes, es obvio que el fútbol ostenta el record de audiencia y asistencia a los estadios. Y esto no solo en España sino también en casi los cinco continentes.

Entonces me parece que, a la hora de animar a las masas, debemos tener en cuenta que la motivación ya existe, que debemos calcular el alcance de nuestras responsabilidades.

Está muy cerca la animación de la excitación. Hay que manejar muy bien los límites de las opiniones que se emiten por cualquiera de los soportes informativos a los que los aficionados tienen acceso. No vale todo. Y eso hay que decirlo. Y repetirlo todas las veces que haga falta. La afición tiene que tener presente que comprar una localidad no es adquirir un salvoconducto para hacer cada uno lo que le venga en gana. Ni hablar.

Y los medios de comunicacióndeben condenar los comportamientos vandálicos en los estadios y sus aledaños.Nunca disculpar una mala acción ni comportamientos que son intolerables en sí mismo y peligrosos porque pueden provocar algo impredecible. Ya nos hemos acostumbrado a oír “partido de alto riesgo” y nos parece normal.

Pues no señor. Es vergonzoso que se considere de alto riesgo un partido de fútbol. Es vergonzoso contemplar la llegada de miles de aficionados al estadio, escoltados por las fuerzas del orden. ¡Vamos! ¡No tienen otra cosa que hacer las fuerzas del orden!. No ha comenzado la Liga y ya se están previendo los partidos de máxima rivalidad y sus posibles consecuencias. Sobre todo, los partidos que enfrentarán al Barça y Madrid. Semanas antes de estos enfrentamientos, “se calientan motores” de manera exagerada.

Soy un seguidor entusiasta del fútbol en general y del Real Madrid, en particular, pero siempre me ha molestado la actuación de los grupos ultras. Casi en todoslos equipos hay ultras. Siendo algo más bien negativo para los clubs, lo peor es que gocen del favor de algunas Directivas y de la simpatía de algunos medios de comunicación.

Recuerdo la etapa más agitada de los ultras del Real Madrid. En mi abono coincidíamos varios padres que llevábamos a nuestros hijos muy pequeños. Nuestras conversaciones giraban en torno al peligro que comenzaban a sembrar los ultras. Además creían ser los “salvadores del Real Madrid”. Algún directivo llegó a creerlo. No se daban cuenta de lo que rompían en el Estadio, de las molestias que causaban a los demás, de la cantidad de ellos que se colaban y cómo nos recibían en los demás campos. Cada día, peor.

Las tertulias debían plantearse fórmulas para establecer el debate en sus justos límites.

Un partido de fútbol es un partido de fútbol. Solo eso. Y el que quiera ver otra cosa, que se vaya a la vía para ver el tren. Está fuera de sitio. Está donde no debe.

Me ponen malo los partidos Madrid-Barça. Los días antes, el partido y los posteriores. ¡Qué rivalidad más rabiosa!¡En lo deportivo, en lo social, en lo económico, en lo político! Y todos metiendo caña. Azuzando al público, a los entrenadores, a los árbitros, a los jugadores, al banquillo…¡Qué asco! ¿qué es lo que pretenden?

Yo no hago más que pensarlo. ¿Qué ganan con eso? ¿Más audiencia? ¿Más ventas?

Siempre he creído que calentar el ambiente, encender la pasión y la crispaciónno es necesario y además, yo no le veo la gracia. Yo quiero ver fútbol y hablar solo de un partidode fútbol. Y el que quiera ver o hablar de otra cosa, que busque otro sitio.

Carlos Velasco

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