Yo tuve un sueño

Escrito por el 05-6-2013 en Yo Canto a la Vida

“Hacen falta sueños para aferrarse a la realidad.”
Ricardo Arjona

 

 

Desperté.

Justo en esos instantes en los que realidad y sueño se confunden y entremezclan, al punto de seguir todavía con una parte de ti dividido en cada orilla.

En ese preciso instante en el que puedes saborear cómo el sueño en el que has estado inmerso, se diluye imparable en la neblina para ya no regresar.

Puedes fingir que no ha ocurrido y volver a intentar recrearlo, más en el fondo eres consciente de que aún cuando consigas volver a dormir, ese momento ya ha pasado.

Son instantes de particular confusión pues tu cuerpo aun no sabe a que realidad aferrarse. Si a la que has creado en tu imaginario o a la que la luz de la mañana pinta lentamente en tu retina…

Y es, en esos momentos, cuando más vívido y real parece lo soñado. Cuando te das cuenta de cuanto abarca lo experimentado y cuanto te ha cambiado.

Yo soñé que no existían puertas. Soñé que no tenía techo. Soñé que era libre.

Soñé un anhelo que creí utópico durante mucho tiempo y que pude al fin experimentar. Que pude al fin saborear. Que pude al fin oler. Que pude ver crecer.

Un sueño que transgredió la fantasía y se hizo por fin palpable.

 

 

Desperté.

Leí una vez que Fantasía no tiene límites. Y sin embargo se está muriendo.

Muriendo por que el mundo de los sueños y esperanzas poco puede hacer frente a la afilada realidad que nos está tocando sufrir. En nuestro mundo hoy en día no hay lugar para la imaginación. No hay espacio donde sembrar una idea a la que pretender dedicar toda tu alma anhelando que un día sea lo suficientemente fuerte como para vivir sin ti. Como para tener un destino propio.

La Nada se vuelve más fuerte.

Hoy, mi sueño ha acabado.

 

 

Me fui a dormir hace ya tres años, con la aspiración de crear un mundo a mi medida. Cansado de esperar oportunidades, fui yo a buscarlas. No me importaba ganar o perder, fracasar o triunfar. Convertirme en mi propia luz, a pesar de lo tenue y quebradiza que era en un principio. Saberme mejor que ayer y saberme en un tiempo y en un espacio propios. Construidos por mí mismo.

Si no encuentras tu camino, háztelo.

Así que me lancé a ello…

Aún cuando siquiera era un suspiro que se desvanecía en el aire si era pronunciado demasiado alto, dicho sueño fue tomando forma paso a paso, centímetro a centímetro, minuto a minuto…

Hubo quien pensó que sería difícil, no ya imposible. Hubo quién con una alegre sonrisa me animó a seguir soñando. Hubo quién vociferando, arguyó que no sabía donde me metía y hubo quién me dijo que sería un esfuerzo monumental pero que el resultado lo compensaba.

Todos estaban en lo cierto.

 

 

Durante estos tres largos y curiosos años he aprendido multitud de cosas. Sobre mí mismo y sobre los demás. Creo haber crecido sobremanera y desde la distancia, no alcanzo a identificarme plenamente, con el imberbe soñador e idealista que era al empezar dicha aventura. Lo cual me lleva a plantearme cuanto he avanzado por el camino y cuanto he dejado atrás.

Porque puede que haya sufrido, que sean incontables la cantidad de horas y horas que le he dedicado a mi quimera, que haya estado trabajando duramente festivos, noches enteras, domingos, fiestas… que haya tenido incluso que ir a mi puesto enfermo, lesionado, triste o alegre… Que haya tenido que aguantar insultos, amenazas, gritos pero también felicitaciones, regalos o genuinas muestras de afecto… Que no me haya reportado económicamente más que lo justo para mi día a día y no tenga mayor impresión que haber estado dando mi salario a ese leviatán informe y deshumanizado que es Hacienda… que haya soportado fracasos con la misma entereza que los éxitos… Puede que haya tenido que aguantar todo ésto y más. No me lo han puesto fácil.

Pero cada mañana cuando abría las puertas de mi ensueño y suspiraba profundamente, solo podía pensar en una cosa…. me encanta lo que hago !

Me encanta mi fantasía.

Y es posible que por el panorama dantesco de nuestro alrededor, cimentado últimamente en el devenir económico, donde la situación nacional se ha degradado hasta términos insospechados y crueles, haya pretendido volar demasiado alto o demasiado rápido o que simplemente haya pretendido volar.

La realidad ha ganado este asalto.

 

 

Pero un sabio dijo una vez que no se trata de ver cuan fuerte puedes golpear sino de lo fuerte que puedes ser golpeado y aun así seguir avanzando.

Porque puede que este sueño haya terminado. Pero ahora estoy despierto.

Y liberado.

Libre de soñar nuevas fantasías. De encontrar ese secreto tan profundo que todavía ni siquiera conozco.
De pasear entre sueños, de uno a otro, hasta llegar al último.

Y del mismo modo que hay personas que se pasan la vida escalando montañas sin poder explicar por qué,
yo seguiré durmiendo para soñar.

Yo seguiré, creándome mis fantasías.

 

 

“Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso, marcó la diferencia.”
Robert Frost

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