El Camino del Héroe

Escrito por el 27-2-2013 en Poesía Subversiva

 

 

Reanudación del Búnker

Locutores

Pablo Herrero

Adrián

 

El Doctor habla con Dios junto al cuerpo difunto de su único amor, pocos instantes antes de atentar devolverle la vida

 

Atenazado de sombra, entre pilas de retorcidos libros, y de polvo, y objetos innecesarios, e  instrumental obsoleto, embrutecidos de una nostalgia obsesiva, los destellos erráticos de la fluctuación eléctrica iluminan, casi musicalmente, el deterioro de su salud; únicamente las grietas de su moral y su rostro, el involuntario jadeo de un cansancio mal disimulado, y el tremor de un escarpelo sostenido con languidez, acusan la vigilia de la desesperación, la disolución del amor entre formol y campos magnéticos, y al recuerdo grotesco de una juventud dilapidada en una especie de veneración trasnochada del rigor, y la verdad, y de las proporciones químicas… Allí, en el silencio, el mejor cirujano que la sinergia de la determinación y la ciencia pudo esculpir de espaldas al creador, se permite rememorar el sabor de las piernas y del vientre de su verdadero amor; mientras entreteje su manera de recriminar a Dios su ingratitud, y su falta de tacto, forzándole a escuchar lo que nunca debió olvidar:…

 

Doctor: ¡¡SOY YO, EL HOMBRE!!

Igor: Por supuesto, maestro, ¡Líquido amniótico! Tal y como recomendaba Mac Dagalan en sus conclusiones anatómicas. Proporcionarán el conductor perfecto para el estímulo simultáneo de todas las terminaciones internas; conducirá la energía al tiempo que alimenta los órganos principales. ¡¡¡Brillante, brillante!!!

Doctor: ¿¡De verdad creías que ignoraría tu sadismo sin devolverte la cuenta de  tus desmanes, después de una vida puesta al servicio de la restricción?! Te advierto que es demasiado tarde para tratar de interrumpirme; ni todos tus prodigios juntos podrán entremeterse a mi desobediencia a las leyes de tu naturaleza.

Igor: El metabolismo entrópico de las anguilas catalizará la corriente de la tormenta en la inoculación de potencial al caudal nervioso; perfecto, poderoso maligno, la coordinación de la punzada en los centros linfáticos, anclará la respuesta unitaria del sistema reflejo. Una sola chispa basta para detonar la transmisión del flujo sináptico del lóbulo a la corteza.

Doctor: ¿¿¡¡Se puede saber qué coño haces en el laboratorio!!!??? Aparta tus zarpas del retrato de Elisabetha, Maldito Patán, has vuelto a impregnarlo todo de grasa!!! Te dije que no malgastaras el aire de cámara. Ya me cobraré yo tus desajustes, enano chepudo. ¡¡Oh!! Nooo! No!! Se acerca la tormenta. ¡Acciona los conmutadores!

Igor: Si maestro.

Doctor: ¡¡Revisa el diferencial!! Libera las anguilas!!!

Igor:  Como mande jajajajajaja.

Doctor: ¡Vive Vive Vive!!!!!! Jajajajajajajaja

Igor: jajajajajaja

 

Doctor: ¡Oh, amor mío!, ¡espérame!, te arrancaré del frío de tus manos; no te negaré que sacrifiqué cuanto me fue dado de paciencia para ver a tu lado al día hacerse de noche, para apoyar mis labios en los tuyos, y cobrarme a un solo tiempo en tu seno la promesa de la inmortalidad.

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