Hedonismo Artístico

Escrito por el 06-3-2013 en Poesía Subversiva

 

Un matorral torturado  apunta con sus dobleces al sucio suelo, en una armonía sórdida de espinas y de rocío; la inminencia de la mañana no ha logrado aún vivificar un universo de mármol y piedra fríos. No hay lugar en el cementerio para la esperanza ni la juventud. En medio de un crisol mortecino, sólo el brillo en unas pupilas evoca tímidamente la radiación de la vida, y el sortilegio vívido, en otro tiempo contagioso, que el optimismo llamó esperanza

 

 A punto de amanecer, el reputado Doctor Van Helsing, Trebor, un amante de luto, y Chlaus, su tembloroso ayudante, se disponen a practicar la venganza de un despecho contra lo que aún queda de humano en la bella difunta, Lucy

 

Trebor: Aquí es, doctor. Éste es el panteón de mi dinastía, el lugar que elegimos en consenso para sepultar una criatura tan hermosa y delicada.

Chlaus: Cada vez que pienso que el infortunio abatió tan tempranamente  su belleza mi corazón arrecia en sed de venganza.

Van Helsing: A menudo corre pareja con la justicia, querido; pero no se confunda, eso que usted venera ya no es de este mundo. Al contacto con el fluido malvado de los colmillos, su antaño ingenuo amor ha cambiado en un capricho de la noche, un regalo de las tinieblas…

Chlaus: ¡Que destino tan áspero Herr Doctor! ¿Está insinuando que no hay esperanza para los malditos?

Trebor: ¡¡No digáis más!! Me niego a creer que no pueda redimirla si persevero en darle ahora en muerte un final apropiado. ¡¿Quiere decir que no existe para mi novia ni siquiera el consuelo de la religión?!

Van Helsing: No querido; Lo que intento decirle es que su novia ahora pertenece al macabro; ¡es una puta de las tinieblas! ¡Una zorra de Belcebú!

Trebor: ¡¿Qué debo hacer Doctor?!

Van Helsing: Nada que Mac Hormer, no resumiera en su segundo tratado de la sapientia malificarum; afile un trozo de palo con toda la precisión que sus manos prensiles le otorguen, y direcciónelo directamente, y con mucha violencia, al pecho de su querida.

Chlaus: ¡Oh no! Juraría que hay movimiento tras de esa lápida ¡A LAS ARMAS!

Lucy: Trebor, ¿eres tú cariño?

Van Helsing: No hay vida en ese cuerpo; ¡muere serpiente!

Lucy: Acércate mi amor, tengo mucho frío, estoy sedienta de tus labios. Glorifícame con un beso.

Trebor: ¡¡Es hora de glorificar a Dios!!

Van Helsing: ¡¡ Muere Súcubo!!!

Lucy: ahhhhhhhhhhhh Imbécil

Trebor: ¡¡¡¡No amor mío!!!!

Chlaus: ¡Sal demonio!

Van Helsing: Nos hemos convertido en locos de Dios

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